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Las nuevas redes capilares de almacenamiento y distribución

Madrid, 2 julio 2019

La Última Milla se está convirtiendo, cada vez más, en el campo de batalla clave en la cadena de suministro del comercio electrónico, y se da por descontado que las compañías actoras de este comercio, bien sean «Pure Players», bien sean tradicionales optando por el modelo omnichannel, tendrán que desarrollar estrategias específicas en este área para competir de manera efectiva en este campo. De la misma manera, las compañías operadoras de logística, de las que aquellas son o pueden ser clientes, deberán revisar, están revisando ya de hecho, sus supuestos de actuación, y, entre otros, sus soportes inmobiliarios de almacenamiento y distribución.

Tanto los comerciantes y/o distribuidores on-line, como los empresas del sector de la logística y el transporte, que ya se enfrentan de por si al desafío de adoptar nuevos enfoques y tecnologías cada vez más evolucionadas para competir, se encuentran además con la necesidad de replantear la distribución física, y, por tanto, su entramado de almacenes y rutas de distribución.

La cada vez mayor demanda de rapidez y conveniencia de los clientes destinatarios en la ciudad, así como unas zonas urbanas cada vez más extensas y complejas, en particular las urbanizaciones de unifamiliares o de vivienda en altura pero de baja densidad, están obligando a unos y otros a revisar sus redes de almacenamiento y distribución, reemplazando redes centralizadas por infraestructuras de distribución local de pequeña escala, en la que cada vez será mayor la exigencia de una creciente capilaridad que asegure el objetivo de acercarse al destinatario final.

Qué forma y qué características deberá adoptar esta red capilar en términos inmobiliarios es uno de los desafíos que unos y otros deben estar planteándose ya. Sin perjuicio del papel que van a desarrollar, y que están desarrollando ya las entregas localizadas, como son los buzones en gasolineras, estaciones e intercambiadores de transporte, o los propios locales comerciales, y, por extensión, y a mayor escala, los centros comerciales

Control de afluencias en calles comerciales: no tardarán

Cannes, Mapic, 16 noviembre 2017

Comentaba en un blog anterior la época de florecimiento del comercio en el centro de la ciudad. Y la perentoria necesidad que los ejes comerciales principales de la ciudad tienen de seguir muchas de las técnicas y aprender de las experiencias vividas y puestas a punto por el centro comercial. A prolongar de forma efectiva, poco a poco y de forma imparable, el modelo de centro comercial hacia los espacios públicos del centro urbano de la ciudad.

Sorprende en este contexto que no surja de alguna de las partes implicadas, comerciantes o Administración, una iniciativa que sería sencilla de introducir y que permitiría, como de hecho ya lo ha hecho siempre en los centros comerciales, tener datos útiles de afluencias para la gestión común: Los contadores de afluencias.

A quienes sabemos de la utilidad tan tremenda que tienen estos dispositivos, y de sus relativos costes bajos de instalación y mantenimiento nos resulta difícil entender que no se hayan generalizado ya al día de hoy. Las últimas tecnologías han eliminado algunos de los inconvenientes que podían tener los primeros dispositivos para su uso en los espacios abiertos. Y la importancia de una buena gestión de los datos no ha parado de crecer para todo tipo de negocios.

Quiero pensar que la fidelidad de sus mediciones, y la utilidad que proporcionan para entender ciclos y evaluar campañas deberían animar a unos y otros a implantar, más pronto o más tarde, estos sistemas en las calles comerciales exitosas. La existencia en el mercado español de diferentes proveedores de sistemas y mecanismos de tipo diverso amplían la oferta, estimulan la competencia, y mejoran el servicio que ofrecen. La oportunidad esta pues decididamente ya aquí y ahora.

Condenadas a seguir el modelo del centro comercial

Madrid, 11 octubre 2017

Vivimos una época de florecimiento del comercio en el centro de la ciudad. De una indisimulada y permanente mejoría que está experimentando el atractivo de la calle comercial tradicional, del «high street», para, al mismo tiempo, operadores de retail por un lado y para consumidores por otro. En España y por todas partes Está siendo, verdaderamente, un fenómeno de recuperación del centro ciudad, a escala mundial.

Impulsado por la determinación con la que los grandes operadores de cadenas de retail están buscando locales en las calles comerciales del centro y con la recuperación del espíritu de calle abierta y atractiva que han conseguido muchas peatonalizaciones y ampliación de aceras, vuelve a ponerse sobre el tapete una realidad que, desde hace ya muchos años se viene hablando: la posibilidad de conseguir hacer de estos ejes comerciales, al menos de los más exitosos, verdaderos centros comerciales.

Aunque siempre se ha chocado con la dura realidad de una enorme multiplicidad de propietarios, de la consiguiente falta de control sobre las actividades, y de la dificultad de una gestión común verdaderamente eficaz, esta posibilidad o, mejor, esta oportunidad, está más viva que nunca. No quizás, cierto, para todas las calles comerciales, pero si al menos para las más centrales, atractivas y bien comunicadas.

Desde hace ya muchos años, en ocasiones impulsadas por la Administración y con una parte de fondos públicos, se han aplicado modelos físicos de aproximación, con espacios comunes atractivos, a los moles de los centros comerciales: operaciones de peatonalización, mobiliario, señalización, áreas de juegos, etc, han ido en este sentido. Y también se han realizado ya ensayos de una gestión común, con programas conjuntos de animaciones y operaciones de marketing cooperativo. Agrupaciones vivas de comerciantes de estos ejes comerciales también han conseguido en algunos casos, una relativa homogeneidad en horarios, servicios al cliente, etc. Todo ello ha ido configurando una aproximación decidida al modelo de centro comercial.

Fuerza comercial del centro ciudad

Leeds, 15 octubre 2015

En algún momento he oído la expresión de que los comerciantes y retailers modernos quieren estar, por encima de todo, en el centro de la ciudad. Y que si muchos de ellos abren establecimientos en la periferia de las grandes ciudades no es más que porque no pueden hacerlo dentro, bien por no encontrar espacios adecuados a su tamaño, bien por los precios prohibitivos que a veces encuentran.

La reflexión viene a cuento de la coincidencia en el tiempo de la apertura de la gran tienda Primark en la Gran Via de Madrid, y la entrega del premio del ICSC a Trinity Leeds, el centro comercial que inauguró Land Securities en 2013. ¡Que gusto da ver en el centro ce las ciudades estas fortísimas concentraciones comerciales! Incorporando la más rabiosa colección que el comercio moderno puede ofrecer.

En el centro de la ciudad de Leeds, sexta ciudad en el ranking de compras de la Gran Bretaña, junto a los Marks&Spencer, BHS, Next, TopShop, Primark de Trinity Leeds, se alinean en el mismo núcleo comercial peatonal los House of Fraser, Debenhams, Gap, Zara, H&M… Con Harvey Nichols en las increíbles galerías de Vitoria Quarter, Y con la llegada en 2016 del deseado John Lewis en el nuevo Victoria Gate que está promoviendo Hammerson.

¿Cómo se compite desde la periferia con estas macro concentraciones comerciales? ¿Hay mejor manera de dinamizar y regenerar la vida en el centro de la ciudad que con una oferta comercial de este tipo?

Vuelven las grúas

Valdebebas, 1 septiembre 2015

El salto de las estadísticas a la realidad es uno de los ejercicios más difíciles de realizar, aun poniendo decidido interés en entender aquéllas a través de la observación de ésta. El proceso de recuperación de la economía española de estos últimos tiempos puede constatarse fácilmente en estos meses con la frecuente aparición de noticias sobre resultados empresariales en las páginas salmón de los periódicos. Crecimientos repetidos de ventas, de beneficios, de ebitdas,… trimestrales o anuales, son habituales de nuevo de un tiempo a esta parte. Después de muchos años de echarlos en falta.

Pero esta observación sigue muchas veces algo lejana de la realidad que se toca con las manos. La perspectiva empresarial inmediata ofrece síntomas evidentes de recuperación, y en nuestro sector son ya muchos los que lo están experimentando. Y no solo en el dominio de la inversión, donde las buenas noticias y el retorno de la actividad se remonta ya a todo el 2014, sino ya también en el de las ventas minoristas, las rentas, la desocupación, los retrasos en el cobro, etc.

Pero me gusta quedarme hoy con estas fotos que enseñan de nuevo grúas asomando de forma casi desafiante diría yo, en el limpio horizonte preotoñal de los Paus de Madrid. Un recorrido por Valdebebas, por Vallecas, por Fuente del Fresno nos muestran grúas trabajando y grúas montándose. Como golondrinas, nos vienen a evidenciar de una forma palpable que algo está cambiando de verdad en la economía real española de estos últimos tiempos.

Novedad de la fórmula del centro comercial

Girardot, 28 mayo 2015

¡Qué recuerdos más gratos! ¡Qué tiempos afortunados hemos vivido con el progresivo desarrollo de la fórmula del centro comercial en España en los años 80 y 90! ¡Qué magia irradiaba cada nuevo centro que llegaba a una ciudad de tamaño medio!

Reencuentro con emoción contenida hoy estas sensaciones en las ciudades de tamaño medio en Colombia. Visité el Unicentro en Girardot, una ciudad de unos 80.000 habitantes al sur de Bogotá, recién inaugurado por Pedro Gómez, quizás el promotor de más solera del panorama nacional. Un centro grande, de 23.000 m2, bien ejecutado, con todas las facilidades y características de los centros de hoy. Y con una colección interesante de muchas de las cadenas de tiendas que van consiguiendo implantación nacional en el país.

Me explicaba el Gerente como los vecinos del municipio se acercaban con respeto, con asombro, a las instalaciones del centro. Cómo experimentaban, subían y bajaban de unas escaleras mecánicas que no habían visto nunca, cómo se asomaban a los escaparates, cómo se maravillaban con los materiales, la limpieza, la jardinería, como mostraban casi religioso respeto por un mundo nuevo lleno de sensaciones desconocidas, y que ahora, de la mano del nuevo centro comercial, acababan de ponerse al alcance de su mano, más suyas que nunca.

Se ha dicho siempre que cualquier promoción inmobiliaria es el resultado de muchos años de trabajo, de compromiso, de toma de riesgos por parte de un promotor. Pero lo singular del centro comercial es constatar cómo, desde día siguiente de la inauguración, el resultado de todo este esfuerzo se entrega a la población a la que va a dar servicio, y cómo ellos lo harán inmediatamente suyo, cuán propio lo van a llegar a sentir. Y en qué medida su éxito comercial futuro va a depender precisamente de esta apropiación. ¡Que satisfacción comprobar que el mecanismo se sigue repitiendo en los nuevos países, en las nuevas ciudades que se van incorporando a la fórmula!

Sin futuro a largo plazo

Londres, 22 abril 2015

Es asombroso observar como de un tiempo a esta parte casi todos los aeropuertos que visitas han incorporado esta tendencia de avasallar a los pasajeros con tiendas duty free interpuestas de manera harto discutible al paso de los pasajeros que se dirigen hacia sus puertas de embarque.

No han pasado muchos años desde que tuve la oportunidad de participar en el diseño y configuración de las áreas comerciales de la por entonces iba a ser nueva T4 en Barajas, y siempre supimos de lo importante que es en estos negocios la venta por impulso. Pero no eran todavía tiempos para permitir nada más allá de una buena colocación frontal o una longitud suficiente de escaparate en las áreas de circulación más frecuentadas. Pero de entonces acá, hemos visto como Aena en España, pero también por sistema el resto de las grandes compañías de explotación de aeropuertos, han sucumbido a la tentación y han decidido introducir directamente a todo el flujo de pasajeros procedente de los controles de seguridad o de pasaportes dentro de las tiendas. Forzando a veces, no solo el agobio de la mercancía interpuesta sino obligando a veces a recorridos largos a su través.

Las últimas remodelaciones de la T4, pero también Málaga, Palma y muchas otras en España, las diferentes terminales de Heathrow o Gatwick, la estupenda última remodelación de Lisboa, Fiumicino, Munich o Franckfurt han ido cayendo inexorablemente a la tendencia, y todos provocan la venta interponiéndose sin ningún respeto en el tráfico de todos los pasajeros usuarios.

No creo que esta sea fórmula con futuro a largo plazo. Ya sabemos que los aeropuertos han descubierto que los ingresos comerciales pueden y deben superar los estrictamente aeronáuticos. Y esto no va a cambiar. Pero no parece razonable que sea al precio actual. Veremos progresivamente reacomodarse las áreas duty free a situaciones con buena exposición y fácil acceso, pero respetando áreas de circulación despejadas y fuera del ámbito comercial para que los pasajeros que no lo deseen no deban circular por ellas.

Al fin y al cabo toda esta tendencia me recuerda la que tuvimos en algún momento en los centros comerciales, donde, por asegurar buenos tráficos y flujos delante de longitudes crecientes de mol, terminábamos colocando escaleras y núcleos de comunicación alejados, forzando innecesariamente los recorridos. Su mal funcionamiento posterior demostró que el confort y la satisfacción del cliente deben primar sobre estos excesos.

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